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Bendita soledad. (Lily)

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Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Lun Abr 09, 2012 5:15 pm

Estaba aburrido. James Potter se aburría. Para todos los alumnos de Hogwarts y en especial para los que consideraban estar en su lista de gente no deseada, ese hecho suponía la más terrible de las catástrofes. No era en absoluto una buena noticia, y aunque nadie se había molestado en publicarlo a voces por los pasillos, aulas y salas comunes del castillo, el gesto que denotaba su rostro era más que suficiente. Hastío. Cansancio.

Era una de las cosas que el chico detestaba. Odiaba la impotencia de estar con la mente en blanco sin saber qué hacer para divertirse. Sabía que podía jugar al Quidditch o a una partida rápida de ajedrez mágico. Sabía que podía ir a molestar a Quejicus o a intentar ligarse a Lily. Sabía que podía hacer muchísimas cosas, pero ninguna de ellas le parecía lo suficientemente atractiva en aquel momento.

La pregunta era, ¿por qué? Ese era un interrogante que ni siquiera él mismo podía responder. Había demasiadas posibilidades. Quizá fuera por la derrota que sufrió Gryffindor en el partido de el día anterior: eso tenía a toda la casa de capa caída. Quizá fuera por el clima, que, como de costumbre, no acompañaba para que fuera un día idílico. Quizá fuera… por eso que le rondaba cada instante en la mente. Lily.

Jamás se había visto en ese estado de desesperación. Lo único que lograba sentir era melancolía. ¡Por Merlín, ni siquiera Sirius, su amigo del alma, podía animarle con sus bromas ingeniosas! Las palabras que antes consideraba divertidas ahora las veía absurdas.

Soltando un pequeño gruñido de impotencia a la clara vista de que su día no iba a mejorar, se levantó del sillón en el que estaba sentado y salió de la Sala Común como alma que lleva el diablo. Aún no había decidido del todo bien hacia dónde quería ir, pero eso era algo que vería por el camino. Improvisaría.

Se dirigió hacia una de las estatuas que llevaban hasta Hogsmeade. Sabía que iba a resultar extraño a los ojos de los demás ver a un estudiante en el pequeño pueblo durante un lunes cualquiera, pero eso era lo que menos le importaba. Al fin y al cabo, él ya era mayor de edad y, por ende, podía ir adonde quisiera. ¡Y además tenía la capa! Con ella sí que no podrían decirle nada.

Atravesó el pasadizo hasta llegar a los almacenes de Honeydukes. No le apetecía ningún dulce; más bien lo único que deseaba era… ¿cómo dirían los muggles? Beber para olvidar. Por fin ya sabía hacia dónde encaminar sus pasos. Se dirigiría a Las Tres Escobas.

Así lo hizo. Abrió la puerta del local con parsimonia y echó un vistazo a su alrededor. ¡Menos mal! Apenas había gente en su interior. Eso le gustaba… y era extraño. Normalmente lo que deseaban los chicos como James Potter era estar rodeado de gente que le hiciera la pelota, pero ese día era diferente. Todo era distinto.

Torciendo el gesto con el entrecejo fruncido, se sentó en uno de los taburetes de la barra y miró a Romerta con una falsa y pequeña sonrisa en los labios. Su intención era amable, desde luego, pero las sonrisas fingidas nunca le habían salido demasiado bien.- Romerta, guapetona, ponme un whisky de fuego, anda.

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Lun Abr 09, 2012 6:11 pm

Tardes aburridas, noches no mucho mejores. Los últimos días en Hogwarts, a pesar de ser los primeros, habían representado todo un reto para todo el alumnado, entre ellos estaba incluida la intelectual pelirroja. Ya habían pasado unas... ¿72 hrs? Desde que una capa de agua había comenzado a azotar los terrenos sin dar un respiro. Por fin, unas pocas horas atrás había cesado el aguacero y muchos estudiantes había aprovechado para salir a respirar el olor del césped húmedo. Por su parte, Lily estaba aturdida. No sabia si para su desgracia o para su placer, temprano, antes siquiera de comenzar las clases, durante el desayuno, se había topado con Severus en las grandes puestas del Gran Comedor. Ella iba compañada de Alice y Frank, y aunque según ella hacia mal trío, a ellos parecía no importarles. Él, por otra parte, iba solo, solo y cabizbajo; no lo supo en ese preciso momento, pero ver su rostro tan demacrado y sombrío le había herido profundamente... Pero si mal no recordaba, no era igual al dolor que le habían provocado sus palabras dos cursos atrás. Era lamentable la perdida de su amistad, pero él se lo había buscado. Ella, aunque ofendida muchas veces pensó en perdonarlo, pero de nuevo cometía una estupidez y ella retomaba su enojo. Era un estira y afloja.

Se había pasado desde el medio día metida en la biblioteca, puesto que hoy no tenia clases después de las 12, y era una excelente oportunidad para adelantar los deberes. Como Premio Anual no podía defraudar a toda su generación. Lamentablemente era ya tanto el cansancio de sus ojos que de momento sentía que las letras bailaban. No, no era el cansancio habitual por la lectura, era mas bien porque se la había pasado llorando, ahi, en silencio, en una parte de la biblioteca poco concurrida y donde hasta ahorita no se había topado con nadie. Cerro los ojos y una ultima lágrima rodó por su mejilla; rápidamente la aparto con su mano. Tomo las solapas del libro y lo cerro de golpe, se levanto de la misma forma y lo llevo hasta la estantería. Quizás mañana fuera a terminar esos deberes, no eran urgentes, eran para la próxima semana. ¿Que podría hacer? Vale, no tenia ni la mas remota idea.

Llego a su Sala Común, y pudo disfrutar de la mas absoluta paz, mas aunque que la que había en la biblioteca. Corrió hasta su habitación, busco entre sus pertenencia un jersey de color verde, iba bien con sus ojos, y se lo coloco. Tomo su varita, la cual siempre estaba en el interior de su túnica y se desapareció, llegando así a Hogameade. No tenia su licencia aun, pero romper esa regla no le iba a causar mas que una carta del Ministerio... O quizás no, puesto que no le llego nada volando. Pero vaya que suerte tenia, pues tan pronto comenzó a admirar el paisaje, las gotas de agua lo ocultaron de todo. Demonios, después de casi tres días con lluvias continuas, faltaba esto. El único local que tenia enfrente eran Las Tres Escobas, que si bien no era su favorito, de momento parecía buen refugio. Corrió hacia a él, y enseguida el calor le abrigo. Recorrió con la mirada todo el lugar y nada, absolutamente nada llamo su atención. No podía salir, pero por lo menos podía permitirse beber quizás una cerveza de mantequilla.

- Una cerveza de mantequilla, por favor - ordeno, bajando la cabeza y ladeando tantito, para escurriese un poco el cabello. Lo que parecía una simple lluvia ya no lo era, tampoco parecía tormenta... Era mas bien un monzón.

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Mar Abr 10, 2012 10:55 am

Rosmerta, tras su pedido, se dirigió presurosa hacia la botella de Whisky y le sirvió uno con exagerada lentitud, como si quisiera ganar tiempo para analizarle de la cabeza a los pies. No le faltaba motivos, desde luego: el célebre James Potter, bromista y popular por excelencia, yendo a beber a un bar de Hogsmeade el licor más fuerte de todos como si fuera un desgraciado o un amargado como Quejicus. Negando con la cabeza con un gesto de frustración, dejó caer el rostro en una de sus manos y se dedicó a mirar fijamente el vaso que contenía el líquido ambarino. No pudo hacer menos que soltar un pequeño quejido por lo bajo hacia sí mismo, como si le hubieran lanzado un Diffindo en el pecho.

Sin embargo y a pesar de su ensimismamiento, algo le sacó de sus pensamientos. Agua. La puerta del local se había abierto y había dejado colar por ellas un montón de gotas de agua. Irritado, giró el rostro hacia la entrada del bar para averiguar quién había sido el imbécil que había dejado la puerta tanto tiempo abierta, cuando algo hizo que se le olvidaran todas las palabras que tenía en la boca, apunto de ser disparadas como ácidos proyectiles. O más bien, alguien.

El muchacho no pudo evitar maldecir su suerte. Sabía que en otra ocasión se habría puesto a brincar y a bailar y a cantar gracias a la entrada de la pelirroja en el local, pero en ese momento sencillamente no podía. Estaba demasiado hundido en una melancolía insana como para prestar atención al hecho de tener a su Lily a menos de 10 metros de distancia. Girando el rostro con rapidez y haciendo como que no había logrado ver a la muchacha, intentó fijar su atención de nuevo en el vaso. Difícil tarea, cuando sus pensamientos estaban donde estaban. En una chica de pelo tan rojo como el fuego.

Cuando Rosmerta se le acercó, necesitó que le repitiera un par de veces la pregunta para que ésta calara en su embotado cerebro.- ¿Y bien? -Preguntó con un tono de voz que expresaba tanto preocupación como curiosidad.- ¿Me piensas decir qué es lo que aqueja al gran James Potter?
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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Mar Abr 10, 2012 12:14 pm

Un poco de aquella bebida tan viscosa fue depositado frente a ella. No podía negar que la cerveza de mantequilla le encantaba, pero no le gusaba estar bebiendo tan sola, claro que la sed la estaba consumiendo por dentro. Dio varios tragos grandes, y cuando había llegado hasta la mitad casi se ahoga. Comenzó a toser, producto de su atragantamiento, y su cara quedo tan roja como su cabello. Necesitaba tomar aire y calmarse. Inhalo profundamente repetidas veces y tomo solo un sorbo mas de su bebida. Ya se le habían quitado las ganas de beber. Ahora todo su cuerpo volvía estar en tensión y en su mente solo resonaba un nombre. Potter, James Potter. Maldita sea. Echo una rápida mirada a su izquierda y, si, efectivamente ahi se eco traba el mas tarado de los chicos de su casa. ¿Qué acaso su misión en la vida era perseguirla y atormentarla? Y aunque su rostro había recuperado su color natural, de nuevo se coloreo con un vergonzoso tono carmesí. Había cometido un oso en frente de todo el bar... Sobre todo frente a él. Solo estaba esperando que el saliera con uno de sus chistes, o incluso con alguna de sus bromas. No, no estaba de humor para tolerarlo, así que bajo la cabeza y comenzó a beber en pequeños sorbos. No quería volver a atragantarse.

Una vez que se terminó la bebida se talló los ojos un poco. Le escocían producto de unas pequeñas lagrimas que derramo cuando se atraganto, eso aunado al llanto de solo unas pocas horas atrás, se había calmado un poco, al igual que la lluvia, y ya estaba pagando cuando considero la posibilidad de aparecerás en Hogwarts en lugar de salir huyendo; pero recapacito. Quizás podría ir a Honeydukes a comprar chocolates. Sabia que eran la adoración de Remus, y en esos momentos necesitaba hablar con alguien, ¿quién mejor que él? Sonrió inconscientemente al pensar en el lycantropo. Mucha veces, antes de conocerlo como Prefecto, le había parecido alguien igual de estúpido que James, Sirius y Pettigrew, pero no, él era diferente. A veces, se preguntaba como se llevaba tan bien con los otros cuatro 'Merodeadores'. Vaya nombrecito. Se encamino hasta la puerta, y aunque su cabello aun estaba húmedo, y podía aparecer una capa o algo, no lo hizo. Su jersey seguía manteniendo un poco el calor corporal, y si le apetecía volver a llorar, la manta de gotas le parecía un excelente camuflaje.

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Mar Abr 10, 2012 12:36 pm

Cuando la escuchó toser frunció el entrecejo con aparente indiferencia y regresó la vista al vaso, respondiendo con evasivas a la preciosa Romerta que le miraba con preocupación. No era tonto y no se chupaba el dedo, por más que lo aparentara. Sospechaba a la perfección cuál había sido el motivo de el supuesto atragantamiento de la joven. Había maldecido para sí mismo a la camarera cuando pronunció su nombre tan en voz alta. ¡Había sido un acto inconsciente! Aunque Lily no hubiera estado rondando cerca lo hubiera sido igualmente, ¡se suponía que debía estar en el colegio!

Dispuesto a largarse de allí para tener algo de tranquilidad, se bebió el vaso de whisky de golpe -lo que, aunque se esforzara por evitarlo, consiguió que lagrimeara un poco y que carraspeara para quitarse de encima el escozor que había aparecido en su garganta- y dejó unas cuantas monedas plateadas sobre la mesa. Sabía que había pagado unos cuantos -bastantes- sickles de más, pero en ese momento no era eso lo que le preocupaba. Lo único que deseaba era perder de vista al bar y a esa cabellera pelirroja.

Claro que... su plan de huida fue todo un fracaso. Cuando se giró hacia la salida descubrió que Lily se disponía a salir también, solo que ella, al contrario que él, no parecía tener ningún paraguas. Frunció los labios con obvia molestia. Genial. Otro día estaba seguro de que lo había celebrado, pero no estaba de humor como para estar rodeado de gente.

Sin embargo, y queriendo llegar al castillo lo antes posible -y también no queriendo armar ningún escándalo en el local de Rosmerta-, se dirigió hacia donde estaba la pelirroja y la empujó con suavidad hacia la puerta. En realidad ni siquiera estaba aplicando demasiada fuerza, sólo la presión suficiente como para que ambos salieran en busca de la lluvia. Después de forcejear contra su paraguas para intentar abrirlo, se cobijó bajo él y cubrió con él a la chica. Ahora era el momento de los silencios incómodos. Malhumorado, miró a la joven de reojo y frunció el entrecejo antes de comentar, despechado.- La próxima vez procura que no se te note tanto que no quieres verme el culo. -Gruñó con la vista fija al frente, comenzando a andar.- Será más cómodo para ambos.
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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Mar Abr 10, 2012 1:01 pm

Algo, no, mas bien alguien, le había empujado hacia fuera del local, y aunque la fuerza no había sido demasiada, con lo desorientada y poco equilibrada que de encontraba no falto mas para que trastabillara, cayendo en seco en el pavimento. Quiso protestar, quiso reprenderlo, pero enseguida ahogo todos sus reclamos. Su olor el inconfundible, inclusive para ella; 7 años no pasaban en vano. Su calor le golpeo la espalda como si de una avalancha se tratara y se sonrojo para su desgracia. Parecía una idiota, mas bien una enamorada, pero no quería dar crédito a de que por eso se había sonrojado. Otra vez era James... O eso creía. La acidez en sus palabras y su antipatía le hacían preguntarse donde había quedado el encan... Típico bromista. No supo que fue lo primero que quiso hacer, si voltearse y abofetearlo o salir a toda pastilla de junto a él,

- Muchas gracias, pero no es necesario - comento con brusquedad al tiempo que se giraba y entraba de nuevo al establecimiento. Viendolo bien, podía esperar a que se fuera, así no tenia porque 'preocuparse' por si se iba o no a mojar. Se abrazo los brazos con las manos y comenzó a friccionarlos, buscando calor. La lluvia, si bien ya menos fuerte, seguía helada y calante. Llegando al castillo iría a pedir algo para la gripe que le iba a dar -. Adelante, Potter, no te detengo más. Parece que quien no desea ver... La cara del otro eres tú - puntualizo poniendo los ojos en blanco luego posandolos en los de él. El color chocolate de sus ojos la aturdió un segundo, y al siguiente sacudió la cabeza. No se había dado cuenta pero sus dientes castañeaban y ella titiritba.

Busco desesperaba su varita, pero el aire helado que se colaba por la puesta le impedía dar con su objetivo. Maldito, maldito fuese por siempre. Ahora, ¿qué se suponía que había hecho? ¿Existir? Si se había atragantado era por la impresión de encontrarlo, no por no querer verlo; muy en el interior debía admitir que una parte de ella siempre deseaba llamar su atención, pero eso jamas debía salir a la luz.

- ¿Me harías el favor de cerrar la maldita puerta? - preguntó con brusquedad. No, no solo él tenia derecho a estar enojado, no solo él estaba ahí. No, él no era el centro del estúpido Universo. No, de nuevo dejaba en claro que ella no era mas que un juguete, un trofeo. ¿De cuanto había sido la apuesta? ¿Follate a Evans y te compro una escoba nueva? ¿A caso solo eso valía ella? Si, ya se podía imaginar a Sirius y a James en tal trato. Por favor, eran los pica flor de Hogwarts.

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Mar Abr 10, 2012 1:44 pm

Bueno, vale. No pudo evitar que una sombra de arrepentimiento le cruzase el rostro cuando la vio caída sobre la calzada. Pero, ¡qué demonios! ¡Él no tenía la culpa de que fuera tan patosa! Aunque... ¿desde cuándo había sido ella patosa? Quizá sí que tuviera parte de la responsabilidad de lo que había pasado. Cuando vio que entraba en el bar de nuevo, entró él también en contra de lo que había pretendido desde un instante. Bueno, al parecer, el armar jaleo era inevitable. Y al contrario que de costumbre, ahora no le estaba pareciendo tan divertido como antes. ¡Maldita sea! Se sentía miserable y furioso a la vez. Loco de celos. Harto de la agonía de quererla y no ser correspondido. Aquella locura acabaría por volverle loco.

Sin embargo, algo paró su frustración. El gran hueco que ocupaba la molestia dentro de sí, se vio usurpado con completa rapidez por la preocupación, en cuanto vio que Lily estaba empapada de la cabeza a los pies. Sí, quizá de eso también tuviera él parte de la culpa. Ahora sí que se sentía del todo despreciable. Sacando su varita del bolsillo de la capa, la giró con algo de fuerza hasta conseguir que la ropa de su acompañante quedase completamente seca. Al escucharla no pudo aguantarse y torció el gesto con una mueca de irritación, observándola. Después de un momento de silencio, se alejó de ella. Al contrario de lo que parecía que iba a ser, no se dirigió hacia la salida, sino que lo hizo hacia la barra. Después de pedirle a Rosmerta un chocolate caliente y que se lo sirviera, se acercó hacia donde estaba Lily. Elevando una ceja, intentó suavizar la voz antes de decirle.- No digas tonterías y siéntate, anda. -Murmuró, tragando saliva después. Después de unos momentos, añadió algo nervioso.- Por favor. -La idea de que él, James Potter, estuviera nervioso ante una chica le parecía lo más irreal del mundo. Pero... después de todo, si hacía tantas gilipolleces cuando estaba junto a los Merodeadores, era por ella, ¿no? Por captar su atención.

Casi sin esperarse a que se sentara, lo hizo él y le puso el chocolate delante. Quizá no hiciera mucho, pero al menos conseguiría que entrase en calor. En realidad no tenía ni idea de si le gustaría o no, pero siempre que había problemas tenía la costumbre de llevar algo que tuviera chocolate. Consecuencias de ser amigo de Remus, se decía. Sacudió ligeramente la cabeza y se volvió a sentar. Se había olvidado de secarse así mismo, de modo que ahora estaba levemente mojado, pero eso era algo que ni siquiera le importaba. Fijó la vista en los ojos de la muchacha -esos ojos que tanto le gustaban-, y añadió en un susurro.- El día en el que no quiera verte estaré bajo la Imperius. O muerto.
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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Mar Abr 10, 2012 2:13 pm

Ya había conseguido que sus helados dedos se posaran sobre el mango de su varita, pero antes de terminar de empuñarla, ya estaba completamente seca. Subió la vista -la había bajado mientras sus temblorosas manos buscaban su varita- y pudo apreciar como el Gryffindor la apuntaba con la suya. Era obvio que el había sido quien la había secado, y aunque no le gustase y se sintiese incomoda debía admitir que fue un bonito acto... Quizás era mera lastima, y eso la hizo sentirse mas estúpida. Pero era él, en esos momentos no podía dejar admitir que era muy lindo lo que había echo, así que se limito a asentir con la cabeza, tratando de dar a entender que estaba agradecida. De todos modos mantuvo su varita a la mano.

Él chico en cuestión comenzó a caminar a la barra, pidiendo un chocolate caliente que ella creyó que era para él. Le pidió que tomase asiento, y estuvo a punto de protestar pero algo le toco muy en el fondo del corazón... Su susurro, aquel donde le pedía amablemente que se sentara con él. De nuevo las palabras no salían de su boca, esta vez era provocado por un tremendo nudo en la garganta. Hizo un gran esfuerzo y trago saliva, tratando de pasar ese nudo, aunque la sensación seguía ahí. Tomo asiento, las piernas juntas, las manos sobre el regazo, la cabeza gacha. No quería, mas bien no podía, verlo a la cara. A pesar de que le había contestado mal, él se había tomado la molestia de secarla. Por otra parte ella solo se había atragantado a la mera mención de su nombre, dándole a entender erróneamente que no lo quería ver, y solo minutos después le había contestado con toda la sorna posible. Ella era despreciable.

- G-Gracias - la lengua se le trabo un poco, así que solo puso susurrar. Aprecio la taza que tenia justo frente de ella. Así que el chocolate no era para él. En definitiva era un asco - Gracias pero no, gracias - no se iba a permitir aceptar aquello después de como se había comportado. Empujo la taza de nuevo hacia él, y aprovechando hizo un movimiento de varita. Si, él quedo seco al instante - Supongo que es lo menos que puedo hacer, estamos a mano - se conocía demasiado bien como para saber que sus mejillas se había vuelvo a sonrojar.

Miro un momento a través de la ventana que tenia junto a ella, puesto que estaban al borde del local. La lluvia no cesaba, y creía que de nuevo tomaba mas fuerza. Para su desgracia la lluvia lo único que hacia era adormecerla, y mantener el contacto con ella mucho tiempo la llevo a bostezar. No podía salir solo así, y con el sueño no podía recordar el conjuro para aparecer una sombrilla o tan siquiera una manta. Presto mas atención a sus palabras, y sus mejillas permanecieron encendidas.

- Eres un idiota - comento con ligera diversión, y esbozo una sonrisa que estaba segura solo lograba dibujarse en su rostro cuando se trataba de él. Si, era la sonrisa de James, guardada y reservada exclusivamente para él.

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Mar Abr 10, 2012 4:44 pm

El chico pareció serenarse un poco al ver que, después de todo, la muchacha no estaba tan enfadada como había aparentado en un principio. O al menos se había calmado un poco, lo cual era siempre una buena noticia. James no podía evitar seguir sintiéndose enfadado. Había estado siete años, ¡siete años!, detrás de ella, intentando siempre que por fin aceptara su propuesta de salir juntos. ¡Siete años arrastrándose por el suelo para conseguir a una chica! Y ahora descubría que la muchacha tenía un enamorado. La imagen de Snape besando a su pelirroja le volvía loco de celos, hasta el punto de sentirse incluso mareado y desorientado. Él estaba dispuesto a aceptar que Lily saliera con otra persona, no era tan egoísta como para no hacerlo, pero el imaginársela con ése... por Merlín, era algo insoportable.

Algo le devolvió a la realidad. Fue... ¿un tartamudeo? No le extrañaba, teniendo en cuenta de que segundos antes la joven había estado empapada de los pies a la cabeza en medio de un frío estremecedor. Compuso una ligera mueca de arrepentimiento al escucharla. Si se ponía enferma, estaba seguro de que se maldeciría una y otra vez sabiendo a ciencia cierta que la culpa de todo no iba a ser nada más que suya. Él y su impulsividad. Al oír su negativa alzó una ceja y se encogió de hombros, aparentando una cierta indiferencia- Una lástima, había amenazado a Rosmerta para que te preparara el mejor de todos. -Vale, quizá no pudiera mostrarse tan contento como de costumbre. Su voz sonaba áspera, quizá rota por la amargura de su estado de ánimo, pero ¡no podía evitarlo! O eso se decía a sí mismo. Era desconcertante estar así, tan melancólico. Incluso teniéndola delante no podía concentrarse. ¡Parecía una chica con la menstruación! Puagg.

Al sentir que le secaba no pudo hacer menos que esbozar una ligera sonrisa. Después de todo, al menos, parecía que le preocupaba un poco su estado de salud. Carraspeó por lo bajo para aclararse la garganta y... se quedó de piedra. La pelirroja le había arrancado una nueva sonrisa con su intento de insulto. Haciéndose el sueco, sacudió la cabeza y volvió a la carga.- ¿Qué decías de que estoy idiota? -Preguntó mientras le devolvía la mirada, esta vez cargada de un deje de diversión.- Si te refieres a que estoy idiota por ti, entonces no me queda más remedio que darte la razón, querida Evans.
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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Mar Abr 10, 2012 5:12 pm

Ahora que se encontraba mas serena, el chocolate no le pareció mala idea, pero no iba a dar su brazo a torcer. Miró en todas direcciones, y como no encontró lo que buscaba se levanto un momento de la mesa. "Disculpame". Le había pedido a James que la esperara, solo iba a demorar unos seguros en ir a la barra y pedirle a Ros... ¿Ros que era? Vale, no recordaba el nombre, pero le pidió unos bombones. Claro, la miró extrañada, pues nadie en ese lugar llegaba con tal petición. Ante su negativa la pelirroja asintió y volvió qla mesa cabizbaja.

- Aun le falta algo para que sea el mejor de todos... - suspiro audiblemente y prestó mas atención a sus palabras. Al parecer su insulto había logrado cambiar su estado de animo, aunque fuera solo un poco, y dado que ella estaba agradecida con él, por hoy no iba a permitirse tratarlo con su amargura cotidiana. De vuelta al Castillo ya vería como irían las cosas - ¿No es aburrido? Vamos, son dos años ya desde que comenzaste a insistir con lo de salir, Potter. ¿No es aburrido insistir a una aburrida rata de biblioteca? - si Lily no tenia un pelo de tonta, mucho menos una baja autoestima, pero estaba claro que ella era una rata de biblioteca. Se la vivía de lo mas feliz entre libros. Viejos, nuevos, algunos interesantes y otros no tanto.

Antes de que pudiera seguir argumentando en su propia contra, llegaron levitando platito con bombones y otro con lo que parecía regaliz. La tabernera la miro y le sonrió, y la pelirroja le correspondió de la misma forma. Al parecer había hecho lo posible y le había conseguido los malvaviscos. Articulo un 'Gracias' y centro su atención en tomar los platitos. Tomo un puñado de los zunchos y los dejo caer en el chocolate.

- No se si aquí lo toman así, pero por lo menos los muggles si y me encanta. Ahora si es el mejor - volvió a esbozar una sonrisa. No quería hacerlo enojar, aunque no lo admitiera, su tono acido de voz la habían ofendido, o mas bien herido, y ella no lo creía capaz de algo así. Sus mejillas seguían rosadas, por el frío, y heladas, así que llevo sus manos a ellas, y luego apoyo los codos en la mesa, mirando fijamente - Anda, pruebalo, por favor - su madre siempre le había dicho que aunque alguien le cayera mal, ella debía ser cortes y educada. Potter no era la excepción.

Volvió a mirar por la ventana, perdiendose de nuevo en el paisaje. Por suerte, ahi dentro el calor cada vez lo sentía aumentar, y aunque aun sentía algo de frío, debía admitir que se encontraba mejor así. Su varita la había dejado sobre la mesa, así que la tomo y se la volvió a guardar en las bolsas traseras del pantalón. La nariz comenzó a picaría, y se la gallón con el dorso de la mano, antes de cubrirse la boca y estornudar. Vaya, al parecer se iba a enfermar antes de tiempo.

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Mar Abr 10, 2012 6:26 pm

Cuando la chica se levantó de la mesa temió por un instante que fuera a abandonar la estancia. Era un miedo estúpido y absurdo, era consciente de ello, pero últimamente toda su vida era igual de absurda. Desde que Sirius le comentó antes de que empezara el curso que no sabía dónde estaban realmente sus ideales, todo se había descolocado para él. No había contado todas las noches en vela que había llegado a pasar, pero desde luego habían sido muchas y eso, después de todo, comenzaba a notársele en el rostro. No lucía tan luminoso como de costumbre, sino que se descubrían unas sombras bajo los ojos que se reconocían como ojeras. Sin dejar de recorrer el camino de la Gryffindor con la mirada, descubrió que volvía a la mesa. ¿Se habría dejado algo?

Una sonrisa triunfal le recorrió el rostro al ver que se sentaba de nuevo frente a él. No podía evitarlo. Era… ¿cómo decirlo? Algo parecido a una nueva esperanza. Sin embargo, la felicidad se disipó notablemente al escuchar su suspiro. Por Merlín, ¿ahora qué había hecho? No se dignó a contestar a su pregunta por más que ésta le indignara: estaba más concentrado analizando el pálido rostro de su acompañante. Observaba con avidez cada gesto, como si quisiera determinar a través de ellos el problema que le aquejaba. Claro que su pregunta se vio resuelta cuando Rosmerta llevó a la mesa. Eso parecía… no, no parecía nada. Era algo completamente nuevo para él. Poniendo cara de desconfianza, esbozó una sonrisa mientras miraba a Lily con sincera diversión.- Vale, y… ¿qué se supone que son? –Tenían un color blanco y una textura esponjosa que, para su estómago vacío, suponían un manjar bastante apetitoso. Cogió una de esas esponjitas y se la llevó a la boca, con repentina confianza. Si Lily lo comía, es que debía estar bueno. Tendría que hacer de tripas corazón.

La sensación le gustó. Era una especie de golosina que casi se deshacía en la boca y que dejaba un sabor dulzón bastante agradable en el paladar. Para indicarle que le había gustado, el chico asintió varias veces con la cabeza y sonrió con aprobación.- ¡Éh! Pues me sorprende no caer envenenado. -Bromeó tras sacarle la lengua. No, tenía que reconocer que aquella chuche estaba increíblemente buena.

Bueno, y ahora se suponía que se tenía que centrar en el tema que se había esforzado por evitar cuando la chica lo sacó a la luz. Si lo había querido evitar no era por puro gusto, sino porque la mera pregunta le ponía los nervios de punta. Era indignante. ¿Aburrido? ¿Cómo podría resultarle aburrido? No quería que tuviera la impresión de que ella era su máxima diversión, porque francamente era mucho más que eso, pero… ¿aburrirle? ¡Jamás! El problema era… ¿cómo empezar a decírselo? Sin apenas pensar lo que decía, comenzó con su pequeña declaración- Si estuviera aburrido no me habría bebido un par de vasos de whisky de fuego y no estaría medio atontado por eso. –Dijo del tirón, sin pararse a respirar.- Si estuviera aburrido no… joder, no estaría como estoy por ti. –En realidad no sabía a qué se refería con eso último, así que intentó aclararse él mismo.- Es decir, no estaría… loco de celos y… y de despecho, y.. y de esa cosa asquerosa y cruel que todos se esfuerzan en llamar amor. –Frunció el entrecejo con confusión. Ni siquiera sabía expresar con palabras lo que sentía, pero le daba igual. Era cierto que le molestaba estar tan nervioso, pero era algo que no le preocupaba del todo. Se había acostumbrado a estar así delante de ella.- Así que no, Li..Evans, no es aburrido. Es desesperante, demoledor, pero no aburrido.
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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Mar Abr 10, 2012 7:37 pm

Si le había costado explicarle a la tabernera lo que ella pedía, ¿como pensaba explicarle a Potter lo que eran esas 'almohadillas blancas'? No pudo evitar soltar una risa divertida. No recordaba ninguna otra ocasión en que hubiese tenido ese tipo de trato con él, y quizás le divertía todo, la situación sobre todo. ¿Que hubiese dicho Sirius al ver que ella le ofrecía 'dulces muggles'? Fácil, lo primero seria convencer a James de que estaban envenenados, y a continuación o tirarlos o comerselos todos para "cuidar" a su amigo. Volvió a sonreír y esta vez fue ella quien tomo la taza del chocolate y bebió un poco, cogiendo un bombón con los dientes. Como el chocolate estaba caliente, no hacia falta mascar demasiado, ya que se derretían. No, el chocolate no era igual al de su madre, pero debía admitir que estaba bastante bueno.

- Se llaman bombones, malvaviscos o hasta zunchos, golosina muggles. Creo que ha costado un poco conseguirlos... Son a base de huevos y de azúcar - tomo una servilleta y se limpio la boca, pues creía que estaba un poco manchada. Escucho su acusación de intentar envenenarlo y se limito a reír - ¿A caso me crees capaz de semejante cosa? Me ofendes, Potter - dijo con finjida ofensa y enseguida volvió a soltar una risita por lo bajo. Sin querer, de nuevo sus ojos se quedaron fijos en los de él por unos segundos, y eso basto para desorientarla de nuevo. ¿A caso había algo en el chocolate? De pronto sentía como si todos los demás se hubiesen desaparecido, y como si el ruido se volviese un murmullo apagado. Sacudió ligeramente la cabeza.

Las palabras siguientes la sorprendieron por completo. Si era sincera no había prestado atención a lo que bebía, pero ahora podía culpar toda su actitud a la bebida. Sus palabras, su repentina amabilidad... ¿Como había sido tan estúpida como para no sospecharlo? ¡Estaba borracho, bastante borracho! Era solo por eso por lo que actuaba bien con ella. Se maldijo a si misma por tener la ligera esperanza de que fuera por ella por quien había tratado de controlarse, que por ella, o quizás por alguien mas James estuviera tan... Tranquilo. Pero no, era por beber.

- Entonces tenemos a un borracho Gryffindor hablando babosadas. ¿Eso es lo que opinas del amor? Vaya, creo que ya no se me hace raro que por eso te folles a medio Hogwarts, ¡igual que Sirius! - conforme las palabras eran escupidas de su boca su volumen de voz aumento y su cara comenzaba a quedar roja de la furia. Era un estúpido, un maldito estúpido. Un arrogante sin sentimientos, que no pensaba mas que en su propio bien. Aventó la servilleta sobre la mesa y se paro de golpe, y apoyando las manos en ella continuo - ¿Celoso? ¿De qué? No somos nada, no tenemos nada. Como ya dije el Calamar Gigante seria una mejor pareja, y no pienso tener nada con un animal. Eres una decepción Potter, ni siquiera puedes decir lo que piensas por miedo a salir herido. Y si a eso le sumamos lo arrogante, egocéntrico y manipulador que eres... Que bueno que nunca he salido contigo - algo, algo le picaba en el interior. Era como cuando colocas el dedo sobre la yaga. Sabes que va a arder, sabes que va a doler, pero sigue, sin quitar el dedo, ejerciendo mas presión como si con eso fuera a desaparecer el dolor punzante. Si, así se sentía. Escuchar sus palabras, todas y cada una eran como colocar una y otra vez el dedo en una herida, una vieja herida que había sido abierta por él desde hace mucho, desde que comenzaba a fastidiar a Severus, desde que comenzó a atormentarla. Nunca iba a madurar y eso a ella le dolía, le dolía porque por su culpa había perdido a su mejor amigo, y no hacia mas que recordarselo cada que podía.

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Miér Abr 11, 2012 10:53 am

Observó con un deje de diversión la expresión de la chica cuando quiso que le explicara qué era lo que estaba comiendo. La había visto muchas veces y no sólo en su rostro, sino en el de casi todos los nacidos de muggles. El chico no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa de burla: estaba seguro de que si él hubiera nacido de muggles en vez que de magos, no se dignaría a dar ni una sola explicación. ¡Sería demasiado trabajo! Desde luego, sí, si él hubiera nacido de muggles saldría a la luz su faceta más indiferente y pasota. Pero claro, la chica no era –en absoluto- como él, de modo que rápidamente intentó facilitarle toda la información de la cosa blanca que estaba en el plato sobre la mesa, y que él había denominado como “esponjita”.

- Así que malvaviscos, ¿eh? –Esbozó una amplia sonrisa y negó con la cabeza como si, de pronto, estuviera tremendamente divertido.- Y yo que hubiera jurado que eso era una planta. –James sonrió tras decirlo, como si estuviera bromeando, aunque en realidad hablaba en serio. Herbología no se le daba especialmente mal, pero todas las plantas que aprendían tenían una utilidad mágica –ya fuera para utilizarla en una poción o para cualquier otra cosa.- Sonriendo con diversión, negó con la cabeza antes de admitir sin poder reprimir su aprobación.- Oye, pues no están nada m…. –Algo le paró en seco. Un comentario por parte de la chica.

Después de asimilar poco a poco todo lo que Lily le había soltado de sopetón, James se envaró en la silla y la miró con los ojos brillantes de furia. Soltó un ruidoso gruñido por lo bajo a modo de protesta, como si la ojiverde le hubiera soltado el insulto más grande de todos. Bueno, en realidad así había sido para él.

Alzó la barbilla en un gesto tan arrogante como indignado y comenzó a sisear con rabiosa rapidez.- Imbécil. ¡Imbécil! ¡Terca como una mula! –El chico se levantó de su asiento y se acercó al de ella, desconcertándose por un momento al sentir el calor que irradiaba de su cuerpo. Para ser sincero… se había quedado demasiado desconcentrado. Tenía un montón de frases en los labios, pero ¡joder!, sólo podía pensar en el deseo de besar sus labios y saborear en ellos el chocolate que acababa de tomar.

Sacudiendo la cabeza en un gesto brusco, frunció el ceño esforzándose por volver a la carga.- ¡Intentaba ser romántico! Pero no, Potter sólo puede ser el hijo de puta arrogante de siempre, si no lo es, es que está borracho. –Después de una pequeña pausa, continuó.- ¡Intentaba decirte que no estoy así por ninguna otra! Tan… joder, ¡tan nervioso! Acabo de decirte que estoy enamorado de ti y tú lo achacas al alcohol. –Soltó un bufido de protesta y se alejó de ella con brusquedad. Quería besarla y sabía que como siguiera tan cerca acabaría haciéndolo.

Soltando un pequeño suspiro y sacudiendo la cabeza, añadió.- Entonces, según tu teoría, llevo siete años borracho. ¡Siete años! Desde el día que te vi en el maldito tren. –La sinceridad en su voz y en sus gestos era tan palpable que resultaba abrumador escucharle. Se maldijo a sí mismo varias veces, azorado. Estaba haciendo el ridículo, y lo peor es que lo sabía, pero no podía parar. No cuando por fin, después de tanto tiempo, había dejado de hacer el idiota y empezaba a hablar en serio.- Y no estoy borracho. ¡O sí, no sé! Pero dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad. Y ya sabes, yo soy una jodida mezcla de ambas cosas.

Al percibir que casi todo el bar tenía la vista fija en él, James soltó un nuevo bufido y, dejó súbitamente varias monedas sobre la mesa. Después de atusarse la corbata y la camisa en un gesto ridículamente digno –desde luego era al único al que se le ocurría ir en manga de camisa con la tromba de agua que estaba cayendo-, se abalanzó hacia la puerta y salió al exterior, sin molestarse en coger el paraguas. Quería sentir la lluvia cerca para calmarse. Y, entre la lluvia, las palabras de Lily resonaron en su mente. Que bueno que nunca he salido contigo. Auch. Eso dolía.
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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Miér Abr 11, 2012 11:35 am

Sus palabras, mas bien gruñidos, habían hecho que se quedara pasamada y sin habla. Estaba en shock. Nunca creyó que James pudiera tratarla de esa forma, pero vamos... Era ella, Lilian Evans; ¿de que otra forma esperaba que sea? Sus palabras, sus gestos, todo concordaba en su mente. Ella solo era un capri... ¿Que carajos? 'Entonces, según tu teoría, llevo siete años borracho. ¡Siete años! Desde el día que te vi en el maldito tren'. No, eso no podía ser verdad. Tantos años y él siempre la había ignorado, y posteriormente fastidiado. No, no. Las palabras amor y años aun no las lograba comprender. Ella era solo un capricho, una mas que llevar a la cama, sus palabras no podían ser verdad.

"Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo."

Por alguna extraña razón esa frase llego a su mente... Al mismo tiempo que el dolor volvía a hacerse presente, solo que esta vez com mayor intensidad. No le gustaba que nadie le alzara la voz y, por una razón aun mas extraña, le gustaba aun menos que fuera James quien le estaba gritando. Era consciente de que estaban montando toda una escena, sabia todos tenían la mirada en ellos, pero en ese momento no le importo. Su cercanía por un momento la aturdió e hizo oídos sordos al resto de sus palabras, mientras sus ojos estaban fijos en sus labios. Alguna vez, quizás demasiado confundida como para entenderlo en el momento, había soñado con unos labios. Unos labios idénticos a los de él. No fue sino hasta años mas tarde cuando comprendió que aquellos labios eran los de James, y le aterraba haber soñado con ellos. Decían que los sueños no son mas que nuestros deseos representados... ¿Eso quería decir que deseaba sus labios? Mas bien sentirnos en los suyos en todo caso... No, no y no. ¿Que idioteces estaba pensando?

Algo de niños y borrachos... ¿Que había dicho? Las palabras comenzaron a entretejerse en su cabeza y dedujo que se refería a lo de decir la verdad. Quería gritarle tantas cosas, inclusive en un impulso le podría haber pegado... Pero se sintió impotente cuando algo le mojó las mejillas. ¿Lágrimas? No sabia ni cuando ni en que momento había comenzado a llorar, pero los ojos volvían a escocerle y no pudo evitar tallarse los ojos con el dorso de la mano (donde terminaba la manga del jersey) y sorbió por la nariz. No iba a perder mas tiempo. Se giro hacia la salida, que era a donde se dirigía y alzó la voz.

- ¡Y COMO BUEN NIÑO NI SIQUIERA TIENES LAS PELOTAS PARA AFRONTAR UNA DISCUSIÓN! - muchos, demasiados, voltearon a verla cuando menciono tal... Guarrería. No le importaba si estaba bien o mal, estaba molesta, y su rostro que había estado rojo de la ira hace un momento, ahora estaba rojo de la vergüenza. No le importo, igual sus ojos estaban en el mismo tono, pero no se iba a permitir la cabeza. Tenia algo que se llamaba dignidad, cosa que dudaba que Potter tuviera después de tal demostración.

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Miér Abr 11, 2012 12:02 pm

La lluvia le mojaba el pelo y las gafas pero ¡qué demonios!, eso era lo último que le importaba. Es más, agradecía el sentir las gotas de lluvia recorrerle el rostro. Al sentir el agua se quedó quieto, tan inmóvil como los animales salvajes cuando la tormenta se desataba en la sabana africana. Como el león que era cuando sentía la lluvia cerca. Tenía que reconocer que discutir con ella ya no era divertido. Había dejado de serlo hacía mucho tiempo. Ya las palabras no hacían gracia. Ahora las palabras dolían como traicioneras puñaladas asestadas por la espalda con una determinación cruel y mortífera.

El sentir la puerta tras de sí hizo que frunciera el entrecejo. Ya fuera uno de los clientes que venía a burlarse de él o ya fuera Lily que venía para seguir con la discusión, no le apetecía encontrarse con ninguno de los dos. Giró el rostro con arrogante curiosidad para ver quién se dirigía hacia él y frunció el entrecejo al descubrir los ojos llorosos de Lily. Esos ojos que nunca deberían estar tan cargados de ira. Esos ojos que nunca deberían llorar.

Oyó su grito casi sin escuchar. No eran más que sonidos furiosos que salían de los labios de la pelirroja, pero que en su mente se parecían más bien a ese llamamiento que hacía que los chicos activos y orgullosos como él saltaran al terreno de juego. Aquello le sonaba a competición, solo que en ese caso había poco por lo que competir. ¿Su dignidad? ¿Su orgullo? ¿Su decoro? Eso ya estaba más que perdido. Incluso su usual diversión parecía haberse evaporado. Era como si el viento que soplaba con fuerza se la hubiese llevado con un vendaval cruel. Se sentía como si le hubieran arrancado de los brazos a ese hijo preciado que determinara su forma de ser y de actuar.

Si tenía algo en claro es que no iba a quedarse callado escuchando a su compañera de casa gritar. Una duda surgió en su cabeza. ¿De qué se suponía que dudaba? ¿De su virilidad? ¿De su capacidad de comportarse en público? ¿O quizá de su bravura a la hora de afrentar una discusión? ¡Allí no había nada que enfrentar! ¡Ella hacía y deshacía lo que quería con él! ¿Ese era el punto al que había llegado?

Cambió de opinión con respecto a lo de quedarse callado. De pronto el silencio le pareció la mejor opción. Sabía que no iba a poder controlarse si empezaba a hablar. Había dos posibilidades: o acabaría besándola o acabaría mandándola al diablo. En ambas de ellas acabaría con la cara cruzada de un guantazo y con una amistad por los suelos. En su lugar se acercó con cierta inintencionada brusquedad a la joven y la apretó contra su pecho en una especie de abrazo. Le importaba una mierda lo que ella opinase de él, sabía que en el fondo –quizá muy en el fondo- la Gryffindor guardaba algún sentimiento hacia él. O al menos eso esperaba.-Ni se te ocurra venirme con que estoy borracho. Después de tantos disgustos se me ha pasado el efecto del alcohol. –No era para menos.- Sé que quizá es una táctica para que acabe lanzándome de cabeza hacia el Sauce Boxeador, pero deja de llorar. Tus lágrimas duelen. –Una pregunta apareció en su mente mientras le abrazaba. ¿Cuánto tiempo tardaría en separarse de él y pegarle? Empezó a contar. 3. 2. 1… Antes de que terminara el último segundo, añadió.-Te quiero.
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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Miér Abr 11, 2012 12:49 pm

La lluvia golpeaba con fuerza su rostro y ella no podía ocultar mas las lágrimas de enojo. Dolía, dolía cada impacto pues el agua caía con fuerza; ademas el cuerpo entero comenzaba a picarle. No fue demasiado consciente en que momento se acerco tanto a él que no hizo mas que estirar los brazos y abrazarla. Estaba enojada, si, y se quería apartar. Pero igual estaba cansada, cansada de todo y de todos. Por alguna muy extraña razón no se separo en el mismo momento de él y oculto su rostro en su pecho, comenzando a llorar. Dolía, aturdía, hería... Solo eso podía pensar. Sus puños se cerraron entorno a la ropa de él y lloro en silencio mientras escuchaba sus palabras. No era la primera vez que en el interior se preguntaba: ¿Qué pasa? ¿lo odiaba? ¿Lo aborrecía? Ahorita demostraba ser un buen apoyo, puesto que el llanto fue cesando de a poco, pero aun sin apartarse escucho su ultima frase. ¿Qué se supone que debía contestar? Permaneció en silencio.

Aunque no quería, y sentía el cuerpo engarrotado aunque no tenia demasiado bajo la lluvia. Se limpio el rostro en vano y se aparto de él. Su dignidad se había ido por un reverendo tubo, y no sabia como reaccionar. ¿Huir o seguir discutiendo? Bajo la mirada, admirando el pavimento y sus zapatos a la vez. "Si, bueno... Yo te odio, pero gracias por dejarme humillarme sola...". Esa para nada era una buena respuesta. Conocía muy bien los sentimientos del chico, tan bien como todo Hogwarts, y simplemente ella no podía sentir lo mismo por él. James... James Potter, el cabecilla de los Merodeadores, descendiente directo de los Black.... ¿Que debería hacer? No podía sentir ese amor que él decía, pero si lo encontraba atractivo, como todas las chicas de Hogwarts, así que si en verdad quería salir con ella como decía, primero tendría que demostrarle que era única para él. No, no lo iba siquiera a sugerir, aunque se puso nerviosa al notar lo que estaba pensando. Ella, pensando que Potter era guapo.

- Lo lamen...to - vacilo al terminar la frase y se limito a cruzar los brazos detrás de la espalda y a entrelazar sus dedos, balanceandose ligeramente y sin subir la mirada. Miro sus zapatos de nuevo y se mordió el labio inferior. De no estar tan empapado su cabello hubiese comenzado a jugar con él, pero eso solo iba a denotar lo muy nerviosa que estaba.

Tenia frío, demasiado, pero quería arreglar las cosas, como no lo había sabido hacer con Severus. Odiaba pelear con la gente, discutir, era simplemente intolerable. Y mire la, segundos atrás estaba gritando una estupidez sobre el castaño que tenia en frente. Ahora golpeaba sus uñas unas contra otra mientras esperaba a ver que decía.

- No debí decir lo que dije - valga la redundancia.

_________________

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"Y comprender que tal vez amar es otra cosa. Es sentirse ligeros y libres. Es saber que no pretendes apropiarte del corazón del otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato. Debes merecerlo cada día."

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Miér Abr 11, 2012 1:17 pm

Aceptó con un asentimiento seco el que la chica no dijera nada a lo último que él dijo. Se había esperado una reacción completamente distinta, mucho más temperamental y orgullosa, así que el que Lily comenzara a llorar en su pecho le dejó con un duro nudo en la garganta. Quería decirle muchas cosas, susurrarle al oído que todo iría bien, pero también sabía que las palabras sólo estropearían aquel momento. Quizá también porque sabía que era el culpable de que la muchacha se encontrara así, en ese estado de nerviosismo. De tristeza. Había sido un día demasiado horroroso para él y no había podido evitar pagar su frustración con los demás. Y como de costumbre había saltado a la más mínima provocación y había acabado discutiendo con la última persona con la que quería discutir. Exhalando un pequeño suspiro, negó con la cabeza después de darle un rápido beso en el pelo. Lo sintió húmedo bajo sus labios pero no le importó. Sólo buscaba una manera de consolarla.

Al escuchar sus disculpas se encogió de hombros e hizo un gesto con el rostro como si no importase. En realidad… ¿le importaba? Seguía molesto y enfurruñado, pero era consigo mismo y no con ella. Se sentía más idiota que nunca. Estaba seguro de que intentaría hacer como si nada hubiera ocurrido. ¿Podría recuperar así el orgullo que había sido arrastrado por la lluvia? Para ser sincero, eso esperaba.

Sacudiendo la cabeza con un gesto de algo parecido a la condescendencia, de permitió esbozar una pequeña sonrisa antes de apartarse a regañadientes de ella y decirle.- Oh, vamos, descuida. Creo que ha sido algo de los malva… malva… bueno, de las cosas esas blancas. –Frunció el entrecejo intentando concentrarse. ¿Cómo demonios había dicho que se llamaban las nubes en miniatura esas? Bueno, no importaba.- Ya ves, a mí me han dejado incluso más idiota que nunca. ¿Crees que batiré el récord Guiness? –Habían estudiado recientemente los libros absurdamente famosos entre los muggles y uno de ellos había sido una curiosa recopilación de los récords más estúpidos. Recordaba haber leído un récord sobre la persona más peluda del mundo. ¡Eso tenía más pelo que un gigante de las montañas del norte!

Cayendo en la cuenta de que ambos se estaban mojando de nuevo por causa de la lluvia alzó una ceja con aparente diversión y le dirigió una mirada burlona.- Lily… ¿te ofrecerás como enfermera cuando me ponga malo? –Preguntó con voz algo infantil.- Necesitaré algunos cuidados cuando me ponga malo.
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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Jue Abr 12, 2012 2:39 pm

Debería admitir que su gesto de besarle el cabello la había dejado bastante sorprendida y pasmada. Se limito a asentir levemente con la cabeza, como aceptando el beso pero prefirió no comentar ni protestar. Era bastante vergonzoso que alguien ademas de su padre hiciera eso. Sus palabras, como siempre y a pesar de que estaba de mal humor al igual que ella, le parecieron muy divertidas, así que rió por lo bajo, y luego subió la mirada, sosteniendola. Se sentía mal, todavía había algo en el pecho que no la dejaba respirar sin que cada inhalación doliera. Esa como respirar acido, puesto que también le lastimaba la garganta; al parecer todavía seguía presente ese tedioso nudo que no le permitía hablar. Sus mejillas, como siempre, no podían permanecer ni siquiera en un tono neutro melocotón, siempre precian recordar las fresas de lo rojas que podían quedar. Estaba muy confundida. Había sido menos de 20 minutos desde que había llegado, y había insultado a James por lo menos unas tres veces y otras 200 en su pensamiento. Se sentía muy mal y quería disculparse, pero no encontraba ni las palabras ni la manera mas apropiada de hacerlo. Sus brazos se cruzaron por encima de su pecho y esta vez se permitió reír de frente ante su ultima petición, aunque igual puso los ojos en blanco. Era verdad que en el colegio no lo trataba muy bien, pero nunca había negado que su carisma le divertía. Cuando no estaba cometiendo estu... Perdón, bromas, le parecía un chico bastante tranquilo y con quien podía hablar. No tenia prejuicios contra nadie, pero la mala conducta le sacaba de sus casillas, quizás porque esa era la única forma que tenia Petunia para llamar la atención de sus padres.

Tomo, por muy poco creíble que hasta a ella le pareciera, la mano del moreno y lo encamino hacia la entrada de Las Tres Escobas, donde unas cuantas laminas parecían un refugio seguro para la lluvia. Si él creía que le iba permitir quedarse en cama y dejarle con todo el trabajo de los Premios y ademas lidiar con los Merodeadores (pues ni que estallara una Guerra ellos iban a dejar de hacer sus bromas), le debía decir que estaba mas que equivocado. Cuando llegaron bajo el corto techo acerco su mano a su frente y le aparto el cabello que le caía en el rostro. Siempre tenia el cabello desordenado, y con la lluvia parecía que no hacia mucho por ayudarle. Se mordió el labio inferior mientras llevaba a cabo la acción y permaneció sonrojada hasta que la retiro del contacto con su rostro. Por un momento habría deseado acariciar sus labios, que debido al clima le parecían que habían adoptado un color morado.

- En todo caso, si te enfermas tu, me enfermo yo... Así que creo que mejor le pides a alguien mas que te cuide; no creo que cualquier otra chica se niegue - no quería admitir pero al terminar la frase algo le había hecho sentir muy incomoda. Trato de sonreír, aunque sabia que era en vano, no era buena ni fingiendo ni mintiendo. Una vez mas bajo la mirada y comenzó a fijar su atención en sus uñas. ¿Cuanto más iba a tardar la lluvia? Se llevo la mano que miraba al cabello y se lo colocó detrás de la oreja. Daba muchas gracias que hoy solo se había puesto un poco de rímel en las pestañas y este era a prueba de agua. De otra forma ya hubiese tenido todo el rostro manchado de maquillaje.

Tan pronto se dio cuanta, retiro con algo de brusquedad su mano de encima de la de James.

- Yo... este... yo, lo si-siento... - malditas, malditas mejillas. No había ni terminado de pronunciar correctamente la frase cuando se mordió el labio inferior, así que todo termino en un siseo de su parte.

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Jue Abr 12, 2012 3:24 pm

El escucharla reír hizo que se menguara la sensación de vacío que tenía en el pecho, pero no lograba convencerse del todo. El gesto de la chica indicaba algo parecido al malestar, y aunque la situación era la idónea para sentir eso –la lluvia comenzaba a caer con fuerza y no parecía que fuese a parar--, James le conocía lo suficiente como para determinar cuándo algo le pasaba física o psíquicamente. Y desde luego eso distaba mucho de ser algo físico. Dejando escapar un pequeño suspiro entre dientes, alzó una ceja antes de murmurarle.- Oh, vamos, suéltalo ya. –Masculló en un gruñido que denotaba algo de empatía. Le miró con una ceja alzada y le sostuvo la mirada, inquisitivo. Suponía que el malestar era producido por la.. ¿declaración? que él le había hecho, pero ¡por Merlín!, tampoco era para tanto.- Dime lo que te pasa. Dos cabezas piensan más que una, y aunque la mía no piense mucho, puedo echarte una mano.

Se dejó hacer cuando tiró de su mano en dirección a las Tres Escobas y esbozó una sonrisa de diversión al imaginar la cara que pondría Rosmerta al verlos salir y entrar sin parar de su local. En realidad no le extrañaría que la joven camarera divulgara más tarde cotilleos sobre ellos dos y sobre el espectáculo que habían dado minutos antes en el interior: no había cosa que le gustara más que un cotilleo. Dio una cabezada de alivio a modo de asentimiento cuando vio que se quedaban junto al pequeño techo de la entrada, sin llegar a entrar al bar. Aquélla había sido una opción bastante buena: no llamarían tanto la atención y sí que se refugiarían un poco de la lluvia. Con una pequeña carcajada de diversión, sacó de nuevo su varita del bolsillo de la túnica y con un giro seco hizo desaparecer la humedad de sus ropas.

Cuando sintió la mano de Lily sobre su rostro no pudo evitar esbozar una sonrisa de orgullo. Sabía de sobra que era un gesto que cualquier persona –un amigo, un familiar- hubiera hecho al ver a alguien tan despeinado como James cerca, pero el mero hecho de que fuese ella quien lo hiciese bastó para que se sintiera orgulloso de sí mismo y, para qué negarlo, también algo nervioso. Carraspeando por lo bajo para que no le temblara la voz, alzó una ceja para responder a lo que le dijo.- Quizá no se negaran, pero no me servirían. No serías tú. –Como buen chico avispado, no le pasó desapercibido el gesto de su sonrisa forzada.

Y, como siempre ocurría por regla de la naturaleza, después de la tormenta vino la calma. Después de la pequeña “crisis” que James había tenido, volvía de nuevo a la carga. Ya lo había intentado antes y había fracasado, pero… dios, era cabezota. Demasiado cabezota. Porque él luchaba por lo que quería.- Lily… oh, vamos, Lily. Sé que no me crees cuando digo que te quiero, pero ¡créeme, lo hago! Y sé que tú sientes algo por mí. No sé qué, aparte de asco, pero sé que hay algo más. Déjame demostrarte que eres diferente para mí… dame esa oportunidad.
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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Jue Abr 12, 2012 4:06 pm

Había negado con la cabeza, dando a entender que no sucedía nada ante su primera petición. Sonrió de una forma menos forzada y entrelazo los dedos de sus manos. La lluvia seguía cayendo así que escuchar sus palabras costaban cada vez mas y se había inclinado levemente hacia adelante. Aun inconscientemente pudo considerar que mas de la mitad de los pocos presentes en el local los estaban viendo. Ir y venir, ir y venir. Ya debía estar mareados con tantas entradas y salidas que hacia. Cuando volvió a estar seca no pudo hacer mas que darle las gracias. Ahora era cuando se le antojaba de nuevo estar en la taberna y terminarse el chocolate, que si bien no hacia mucho había probado testaba tibio, podía apostar su mesada que ahora estaba casi totalmente frío.

Sus siguientes palabras la volvieron a desorientar y no supo que contestar. No podía admitir que muchas veces había pensado en decirle que si, pero al final siempre contestaba que no. Era insistente y tedioso, pero eso la confundía más. No sabia si por insistir era el hecho de ser diferente, ya que cualquier otra que le hubiese negado la oportunidad a la primera, seria olvidada de inmediato. Su cabeza estaba hecha un lío y ahorita no estaba muy segura de que era realmente lo que quería. Asintió levemente para sus adentros. Ya dos años, y aun no lograba sacárselo de encima, quizás dándole una sola chance él desistiera. Tampoco es que fuera fácil tener una cita con ella, muchos chicos con quien había salido no le volvían a hablar después de la primera cita, puesto que con ella no era como con cualquier otra. No le gustaba hablar de si misma, así que no les contaba nada a ellos la primera vez, pero tampoco le agradaba que solo le hablasen de si mismos creyéndose el centro del mundo. Igual le gustaba opinar y si algo no le parecía lo decía sin mas a la cara. Eso muchas los sacaba de lugar.

- Tienes solos una oportunidad, Potter. No la desperdicies y... Sorprendeme - le advirtió divertida y sonrió. Acababa de dar su brazo a torcer y no sabia si era bueno o malo. ¿Que más daba? Era solo una salida una simple y llana salida. Tanto mal no podría hacer.

Le saco la lengua entre divertida y seria y comenzó a caminar. Iba a preguntarle si la acompañaba, pero no estaba muy segura de como reaccionaria, así que frenó en seco.

- Pensaba pasar por Honeydukes, y luego irme de nuevo al Castillo... ¿Vienes o te quedas? - extendió el brazo. Si le tomaba la mano quería decir que la acompañaba, sino ella podía despedirse con un ligero movimiento de esta.

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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por James C. Potter el Jue Abr 12, 2012 4:22 pm

Buscando en su mente toda clase de refutaciones y de contestaciones, se quedó totalmente perplejo al escuchar su respuesta. Quizá había sido el ligero deje suplicante de su voz o la insistencia con la que le había hecho el pedido a lo largo de todo ese tiempo, pero ¡le había dicho que sí! ¡Que sí! ¿Qué era más apropiado hacer? ¿Saltar? ¿Reír? ¿Gritar? ¿Correr? No tenía ni idea. ¡Se había quedado en blanco! ¡Completamente en blanco! Bajó la vista e hizo un esfuerzo para recomponer el semblante, aunque apenas mereció la pena. Segundos después ya estaba esbozando la sonrisa más amplia que había dibujado jamás en su rostro; una sonrisa que denotaba triunfo, alegría y, por encima de todo, felicidad.

Al escuchar unas palabras que bien podría haber confundido con el rumor de la lluvia al ser su concentración tan nula, tuvo que sacudir la cabeza para poder concentrarse. Después de pedirle que lo repitiera y que ella lo hiciera, volvió a sonreír como antes y soltó una estruendosa carcajada.- Ahora mismo voy adonde tú me digas. –comentó con un deje de diversión. Se disponía a volver a andar bajo la lluvia cuando se acordó de algo.

Sin decir nada, entró en Las Tres Escobas y buscó rápidamente con la vista su paraguas. La segunda vez que había salido lo había hecho tan enfadado que ni siquiera se había acordado de coger su paraguas. O más bien: sí que se había acordado, pero recordaba haber tenido el deseo de caminar bajo la lluvia para intentar calmarse, de modo que no había querido cogerlo. Claro que ahora sí que lo necesitaba; no quería volver a empaparse. Después de dirigirle una sonriente mirada a Rosmerta y de guiñarle el ojo con un gesto de afirmación a su pregunta no formulada –la conocía lo suficiente como para poder saber en qué estaba pensando-, salió del local con la misma rapidez con la que había entrado y con la esperanza de que la pelirroja no se hubiera marchado al verse sola.

Al encontrarla en el mismo lugar en el que la había dejado esbozó una sonrisa alegre y abrió el paraguas antes de cobijarlos a ambos bajo él.- Supongo que no querrás mojarte otra vez, ¿me equivoco? –Después de dirigirle una mirada de diversión, alzó la vista hacia el cielo. Bueno, al menos parecía que de ahí a unos días el clima mejoraría un poco. Luego desvió la vista al frente y miró de reojo a Lily.- ¡Ah, por cierto! Gracias. –Le guiñó un ojo tras hacerlo y comenzó a reír entre dientes, dejando entrever su estado de ánimo.
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Re: Bendita soledad. (Lily)

Mensaje por Lily M. Evans el Vie Abr 13, 2012 1:57 pm

Parecía que el efecto que tenían sus palabras en James no era posible describirlo. Bien o mal, el chico parecía querer saltar y correr, lo que provoco que la pelirroja esbozara una sonrisa muy discreta. A su pregunta él contesto con una afirmación, sin embargo pocos segundos después literalmente huyo hacia dentro de Las Tres Escobas. Ella solo pudo observar por las ventanas que él buscaba algo en la mesa donde pocos minutos antes habían estado bebiendo el chocolate. Supuso que lo mas propio era esperarlo, aunque no le hubiese dicho nada; no lo creía capaz de huir sin ella. Se pregunto con exactitud que pensaba comprar. ¿Regaliz? ¿Ranas de chocolate? ¿Grageas de todos los sabores? No hizo falta analizar demasiado las opciones. Casi todos adoraban las ranas de chocolate, así que llevaría unas cuantas a Remus, mas para captar su atención durante la futura platica que tendría con él que por otra cosa.

Notó como de pronto el agua era cortada por un plástico y sonrió a su dueño. Aunque le ponía nerviosa la cercanía que aquello representaba para con James, dejo que este la abrigara. Trató de hacer plática, odiaba los silencios incomodos, pero no se le venía a la mente ningún buen tema de conversación. Estaba tratando de pensar en eso cuando recordó que nadie en el Castillo sabia que había salido sin permiso... Posiblemente Dumbledore se había llevado una no muy grata sorpresa cuando su carta del Ministerio había llegado anunciando la falta de la Gryffindor. ¿Qué iba a decirle? ¿Que necesitaba espacio y por eso había roto las reglas? No quería pensar en eso, así que se concentro de nuevo sobre que tema hablar. Si bien Honeydukes no quedaba muy lejos, caminar junto al chico le parecía que llevaba una eternidad.

- Em... ¿Que tal todo? Creo que esa debió ser la primera frase que debí haberte dicho, Potter - logro admitir muy a su pesar. Suspiro y enseguida estornudo. ¡Por amor a Merlin! Ni siquiera había pisado el Castillo y ya estaba comenzando a estornudar. Se tallo la nariz por la picazón que le provocaba, y pido notar como un calor la abrigaba en la punta. Debía estar roja igual que toda ella. Ahora consideraba mas una coincidencia que haya estado en Gryffindor y no en otra casa.

Sus pasos en los charcos creaban una extraña melodía y de pronto recordó cuando era niña y Petunia y ella salían a saltar en ellos, aunque luego su madre las estuviera regañando por enfermarse. Eran esos pequeños momentos de complicidad los que más extrañaba con su hermana. ¿Algún día volverían a tener su relación de antes? Ya había pasado casi 8 años desde que ambas descubrieron los poderes de Lily, y su hermana aun no lograba 'disculparla' por ser una bruja. ¿Maduraría? Se supone que eso hacia.

Off:
Em... ¿Seguimos el Rol por aquí o abrimos otro? Ya sea en Honeydukes o en el Castillo... n.n

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